Todos los estudios apuntan a que la actividad física es el freno a la declinación que aparece con la edad, que antes parecía atada a la fecha de nacimiento y ahora se ve que está muchísimo más relacionada con la falta de uso de nuestra musculatura.
Independientemente del nivel de acondicionamiento físico, todos vamos a envejecer, pero la actividad física puede marcar una enorme diferencia en cómo la gente envejece y cuánto de su funcionamiento y de su eficiencia física retiene con el paso de los años.
Hasta ahora los estudios no son concluyentes en relación a que la actividad física puede aumentar mucho el tiempo de vida. Pero lo que sí se ha demostrado es que se mejora la calidad de vida, lo que permite llevar una vida más activa y con mayor eficiencia.

Usted puede ayudar a que su cuerpo desaprenda sus lecciones antisalud. Por ejemplo, siempre que ejercita sus biceps, su percepción -en este caso la señal que es enviada a través de la corteza- está enseñando al músculo a ser más fuerte y su cerebro, pulmones, corazón, glándulas endocrinas y aún el sistema inmunitario se están adaptando a este nuevo modo de funcionamiento. Este tipo de actividad conciente tiene que ver con el proceso de lo que llamamos aprender, que está ligada al crecimiento, no al hecho de envejecer.
Un progreso para todo esto es que el sistema cuerpo-mente reacciona a cada estímulo aislado como si fuese una acción general.
Estimular una célula es estimular a todas ellas, con el efecto de ser acumulativo y holístico. Obviamente, lo opuesto es también cierto. Si usted descuida una necesidad básica de su cuerpo, como la actividad física, su cuerpo entero empieza a atrofiarse: su sistema cardiovascular se vuelve más débil, los músculos y huesos se hacen más frágiles, se tiende a la obesidad y se instala la depresión.

El funcionamiento del cuerpo y los niveles de rendimiento aumentan rápidamente durante la niñez y alcanzan su punto máximo entre los 20 y 30 años. A partir de ese límite la capacidad funcional del cuerpo comienza a declinar junto con la edad.
Esta declinación se marca en relación de los valores típicos de una persona de 30 años. Sin embargo, no todas las funciones corporales disminuyen en la misma forma.
Veamos cada una de las funciones fisiológicas por separado:
Actualmente existen estudios que demuestran que el entrenamiento de la fuerza facilita la retención proteica y retrasa el decrecimiento de la potencia con la edad.

La declinación de esta capacidad es producida por la disminución de funciones relacionadas con el transporte de oxígeno. También se reduce la frecuencia cardíaca máxima. Este efecto es progresivo con el paso de los años y ocurre tanto en hombres como en mujeres.
Como consecuencia de la dismunición de la frecuencia cardíaca máxima, se podría decir que el máximo volumen que el corazón puede expulsar se ve reducido por la edad.
Sin embargo, hay numerosos estudios que precisan que los grupos activos mantienen un funcionamiento cardiovascular, desde un punto de vida sedentaria. En otras palabras, el entrenamiento mantiene al corazón -después de todo, también es un músculo- en mejor capacidad de funcionamiento.
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Independientemente del nivel de acondicionamiento físico, todos vamos a envejecer, pero la actividad física puede marcar una enorme diferencia en cómo la gente envejece y cuánto de su funcionamiento y de su eficiencia física retiene con el paso de los años.
Hasta ahora los estudios no son concluyentes en relación a que la actividad física puede aumentar mucho el tiempo de vida. Pero lo que sí se ha demostrado es que se mejora la calidad de vida, lo que permite llevar una vida más activa y con mayor eficiencia.

Usted puede ayudar a que su cuerpo desaprenda sus lecciones antisalud. Por ejemplo, siempre que ejercita sus biceps, su percepción -en este caso la señal que es enviada a través de la corteza- está enseñando al músculo a ser más fuerte y su cerebro, pulmones, corazón, glándulas endocrinas y aún el sistema inmunitario se están adaptando a este nuevo modo de funcionamiento. Este tipo de actividad conciente tiene que ver con el proceso de lo que llamamos aprender, que está ligada al crecimiento, no al hecho de envejecer.
Un progreso para todo esto es que el sistema cuerpo-mente reacciona a cada estímulo aislado como si fuese una acción general.
Estimular una célula es estimular a todas ellas, con el efecto de ser acumulativo y holístico. Obviamente, lo opuesto es también cierto. Si usted descuida una necesidad básica de su cuerpo, como la actividad física, su cuerpo entero empieza a atrofiarse: su sistema cardiovascular se vuelve más débil, los músculos y huesos se hacen más frágiles, se tiende a la obesidad y se instala la depresión.
El resultado es el envejecimiento prematuro.
En otras palabras, las partes del cuerpo que envejecen no son precisamente las que están en uso. Se puede enseñar al cuerpo a actuar bien con buena salud mental. Para ello hay que decidirse entre dos caminos: probar nuevos modos de vivir y actuar o dejar que su cuerpo y mente sean sometidos por el peso de los condicionamientos culturales que lo hacen sentirse viejo.
El funcionamiento del cuerpo y los niveles de rendimiento aumentan rápidamente durante la niñez y alcanzan su punto máximo entre los 20 y 30 años. A partir de ese límite la capacidad funcional del cuerpo comienza a declinar junto con la edad.
Esta declinación se marca en relación de los valores típicos de una persona de 30 años. Sin embargo, no todas las funciones corporales disminuyen en la misma forma.
Veamos cada una de las funciones fisiológicas por separado:
-Fuerza Muscular
La máxima fuerza muscular de hombres y mujeres se logra generalmente entre los 20 y los 30 años. De ahí en más hay un progresiva declinacion de la fuerza para la mayoría de los grupos musculares. Esto se debe a la reducción de la masa muscular como consecuencia de una pérdida de la proteína total muscular por la inactividad.Actualmente existen estudios que demuestran que el entrenamiento de la fuerza facilita la retención proteica y retrasa el decrecimiento de la potencia con la edad.
-Función Nerviosa
La velocidad de conducción nerviosa declina en un 10% y también se evidencian en las propiedades elásticas del tejido conectivo. El paso de los años afecta la habilidad para detectar un estímulo, procesar la información y producir una respuesta. Así, por ejemplo, los reflejos simples, tales como el reflejo rotuliano, que no involucra un proceso a nivel cerebral, están menos afectados por el proceso del envejecimiento que las respuestas mediante un entrenamiento con pesas que demuestra que es posible mantener e incluso aumentar la masa muscular a pesar del avance de la edad.
-Eficiencia Cardiovascular
Las personas sedentarias tienen un ritmo de declinación prácticamente dos veces mayor en su capacidad aeróbica que la gente activa de la misma edad.La declinación de esta capacidad es producida por la disminución de funciones relacionadas con el transporte de oxígeno. También se reduce la frecuencia cardíaca máxima. Este efecto es progresivo con el paso de los años y ocurre tanto en hombres como en mujeres.
Como consecuencia de la dismunición de la frecuencia cardíaca máxima, se podría decir que el máximo volumen que el corazón puede expulsar se ve reducido por la edad.
Sin embargo, hay numerosos estudios que precisan que los grupos activos mantienen un funcionamiento cardiovascular, desde un punto de vida sedentaria. En otras palabras, el entrenamiento mantiene al corazón -después de todo, también es un músculo- en mejor capacidad de funcionamiento.
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